Servicio a la carta
El restaurante frente al cual se detuvo Aquiles Barreto al medio día para almorzar con su esposa y su pequeña hija tenia un sugestivo letrero que Aquiles leyó en voz alta:
El restaurante frente al cual se detuvo Aquiles Barreto al medio día para almorzar con su esposa y su pequeña hija tenia un sugestivo letrero que Aquiles leyó en voz alta:
Restaurante “La sopa criolla”
Ambiente sano, familiar y honesto
Aquiles continuó leyendo el letrero que colgaba de un clavo en la puerta del restaurante.
Almuerzo de hoy solo $5.000.oo
Sopa Wen Fa, con fideos, alverja verde y menudencias
Principio
Tibon esteic, a la plancha o en salsa, o
Chatobrian, con arroz, yuca y papa, o
Escargotes, con huevo frito y fritas de plátano maduro.
Jugo de tomate de árbol o limonada natural.
-La verraquera, exclamó Aquiles -frotándose las manos- precisamente lo que me gusta: s o p i t a s. Espero comerme la mejor mazamorra chiquita que jamás me he comido…para eso estamos en Boyacá, patria de la mazamorra chiquita.
-Mijo, y esas otras cosas que son. Yo no entiendo nada
-Sí papi, yo tampoco-dijo la hija-por qué mejor no vamos a donde venden hamburguesas, por lo menos sabemos que es una hamburguesa.
-Primero: que nos importa que son las otras cosas si de eso no vamos a pedir. Cómo creen que nos venimos de vacaciones a Boyacá para comer lo que hay en todos los restaurantes de Bogotá. Nó, comeremos boyacense. Ustedes verán que piden porque lo que es yo me como mi mazamorra chiquita.
-Papi, es que en Bogotá nunca vamos a restaurantes. Siempre comemos lo que prepara mi mama.
-Segundo: no debes comer comida chatarra, fíjate como se ponen los niños gringos de mofletudos de comer esas porquerías.
-¿Qué es mofletudos, papi?
-Gordos y con papada, esos que al caminar pelan los calzones de tanto rozar las piernas una contra otra.
-Papi yo he oído en la televisión que los gringos son los mejor alimentados del mundo.
-Que va, esos dice la televisión gringa. También dicen que son el país de los derechos humanos y hay que ver como tratan a los latinos… a los negros… a los musulmanes...
-Mijo, no rajes de los gringos…lo haces solamente porque te han negado la visa tres veces.
-No, que va!
-Papi, entonces pizza.
Pero ya Aquiles se estaba sentando en una de las mesas cercanas a la única ventana que tenia el pequeño restaurante. Y el dueño, vestido de arriero paisa, venia sonriente hacia ellos.
-Tampoco, en estas vacaciones comeremos lo más sano posible. Si han visto que los campesinos de por aquí son rozagantes, se les nota la salud que produce la alimentación sana. O tu crees, mi amor, que ellos comen mucha pizza, o hamburguesa con Coca-Cola. No, olvídate, pura vitamina es lo que comen…frutas y verduras y claro mazamorra chiquita.
-Eh Ave María , cuénteme mi don en que los puedo servir?. Diga no más.
-Yo quiero una mazamorra chiquita y ellas lo que quieran comer.
-No mi don. No hay mazamorra chiquita. Solamente lo que dice en la carta
-¿En la carta? ¿Cuál carta? Dijo la mujer de Aquiles aprovechando que por unos segundos Aquiles se encontraba en trance ante la inesperada respuesta del falso arriero.
-¿Cómo así-dijo Aquiles- y esto no es pues un restaurante de sopas criollas?. Cualquiera creería que aquí venden mazamorra chiquita.
-Si aquí vendemos, pero solamente los jueves, hoy solo hay lo de la carta…
-¿Cuál carta?- volvió a preguntar la mujer que Aquiles
-La que esta en el portón. Ahí colgada. ¿No la vieron?
-Pero ahí dicen un montón de cosas que no entiende nadie.
-¿Cómo así mi señora? Pregúnteme y le cuento.
-Oiga señor-dijo Aquiles- y usted por que tiene esos nombres tan raros?
-¿Raros? Oí a este…es que con esos nombres la gente de por aquí se siente en Bogotá. Vea mi don tibon estique es carne asada, chatobrian es sobrebarriga, escargotes son frijoles. Vea a ver que quieren de eso.
-Y qué es sopa uan fan-pregunto Mireyita con algo de temor
-Pues es una sopita de menudencias con fideos, con papita y alverjita. ¿Te traigo una? Esta muy rica. Bueno mientras ustedes deciden yo voy a la cocina a darle vuelta al arroz que de pronto se me quema.
-Papi vámonos a otro restaurante que aquí no hay lo que tu quieres. Además sopa de menudencias comemos en la casa casi todos los dias.
-No, mi amor, que pena con este señor tan atento, como nos vamos a ir.
-Yo apoyo la niña. Yo también quiero que vayamos a otro restaurante.
-Ah si, no joda! Y a cuál si hemos volteado este verraco pueblo por una hora y el único restaurante es este.
-Aquiles y usted cree que nos vamos a estar en este pueblo cinco días almorzando y comiendo sopa de menudencia, que hago a diario en la casa.
-Claro, no joda. Como no hace otra cosa.
-Pues claro, si usted lo único que compra son fideos, papas y patas de pollo. ¿Qué más quiere que le haga con eso?.
-Bueno! bueno!, ya van a empezar a pelear. Papi, ¿y tu no dizque eres investigador?. Por qué no investigas dónde hay otro restaurante, ya que no quieres hamburguesas. Mejor vámonos antes de que ese señor del carriel vuelva.
-¿Qué paso? ¿Qué paso? ¿Qué les disgusto? -les dijo el falso arriero en el instante en que Aquiles, Mireyita y su esposa se levantaban sigilosamente para escabullirse del restaurante- para dónde van si les tengo una buena noticia…le mande traer su mazamorra chiquita de donde mi suegra , créame no hay otra igual, por algo le dicen “la reina de la mazamorra chiquita”, una hamburguesa boyacense sin grasa, papitas a la francesa, salsa de tomate, mayonesa y mostaza pa’ la niña… y pa’ la señora?… diga no mas, mi señora que le consigo que pa’ eso es que soy bueno.